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Desarrollo Personal

 

No quiero vivir de viaje. La gran mentira de viajar

Macarena Borquez,  7 Noviembre 2017

Ya no quiero vivir de viaje, de hecho, ya no quiero viajar.

¿Eso significa que ya no viajaré más en mi vida?

No, por supuesto que no, el viaje me ha enseñado mucho pero siento que ha llegado el momento en el que ya no me llena viajar como antes o por lo menos no de la misma forma que lo hacía.

Solo me han hecho falta 10 años de viajar casi sin parar y 43 países.

Pensarás que he perdido la cabeza o que algo chungo me ha pasado para ir en contra del discurso que impera hoy en día.

¡¡¡Viaja, vive la vida, aprovecha cada segundo, exprime la vida, ten millones de experiencias, conoce a mucha gente nueva, la rutina te mata en vida, sal de tu zona de confort!!!

 ¿Te suena?

Voy a explicarte las razones que me han hecho pensar que el discurso de reza que «vivir de viaje es la mejor forma de vida y casi la única realmente plena» es una gran mentira.

6 razones por las que no quiero vivir de viaje

1. Viajar se ha convertido en un objeto de consumo que provoca insatisfacción crónica

Vivir de viaje y el turismo se han convertido en una industria muy potente  basada en el consumismo voraz. Como cualquier industria consumista sigue los mismos procesos para que participes de ella.

1º Te crean una insatisfacción:  te hacen sentir que algo en ti está mal si no viajas. Tener una vida normal, una casa, un trabajo, una familia, una vida sencilla está mal. ¡Estas desaprovechando tu vida!

2º Te niegan tu esencia humana: ya que estás insatisfecho y en vez de enseñarte a convivir con ese sentimiento, a practicar la aceptación o trabajar la gratitud te bombardean con mensaje que el único sentimiento válido en esta vida es la FELICIDAD.

3º Te ofrecen la solución: FELICIDAD= CONSUMIR=VIAJAR.

Pero ¿Viajar no se trataba de vivir experiencias? ¿No era opuesto al consumismo? ¿Consumista yo? Consumista aquel que compra ropa.

Al vivir de viaje consumes:

  • Historia, museos, iglesias, edificios: da igual que te gusten o no, tú solo los quieres ver, decir que has estado allí y hacerles una fotografía.
  • Personas: visitar los mineros de Potosí, la tribu de las mujeres jirafas en Tailandia, los guettos de la India, participar en un voluntariado 2 días y contarlo hasta la saciedad… Todo vale con tal de vivir la «experiencia», y llevarte la fotografía.
  • Experiencias: acabas siendo un activista, no desarrollas nada en profundidad, pero haces de todo(barranquismo, surf, parapente, submarinismo, masajes, cocina…)
  • Recursos energéticos: te desplazas a la otra punta del mundo sin siquiera conocer tu país, sin siquiera conocer la diversidad cultural de lo que te rodea, te lo dice una andaluza que flipa con todo el Norte de España. Y una vez en el destino te mueves de lugar cada 2-3 días máximo porque quieres verlo todo en 10 días.

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Un turista irrumpe con el torso desnudo en una ceremonia religiosa para

recibir la benidición mientras por supuesto su mujer le graba.

Todo vale para contar la «experiencia».

2. Alta demanda física y de tiempo

Vivir de viaje es muy demandante física y psicológicamente.

Te viene muy bien para ser una persona resolutiva que se adapta a los cambios, pero a veces el estar cambiando de lugar tan a menudo es agotador.

Hay un estress mental antes de cada viaje: la organización, la planificación, corre que llegamos tarde al avión, revisa documentos, visados, vacunas, mochila… corre no te pierdas nada del país porque has pagado un fortunón para estar allí a lo sumo 20 días.

Conozco a mucha gente estresada en vacaciones.

Seguro que has visto a un turista «liarla parda» porque tiene que esperar o porque no todo a salido según lo contratado.

Por otro lado si eres de los que te gusta ver todo, estar un día en cada ciudad, levantarte temprano hacer todas las actividades y salir después de fiesta no negarás que físicamente esto es agotador.

O si eres de los que vas de mochilero tieso gastando menos que un mechero y viajas siempre en los lugares más incomodos, más estrechos, más pestosos, más calurosos, más fríos… muchos días llegas “partí@”.

«¡Qué me quiten lo bailado!», pensarás.

Si, por supuesto, pero a la larga esto es insostenible.

No estamos hecho para tanta intensidad estamos hechos biológicamente para vivir con muchos momentos serenos, calmados  y solo con algunos picos de estrés.

Además de lo anterior vivir de viaje es muy demandante en términos de tiempo.

Viajando gastas mucho tiempo en desplazarte, buscar la comida, buscar donde dormir…

Este tiempo que en el día a día no dedicas a estas tareas básicas puedes dedicar a tareas mucho más productivas o enriquecedoras como:  desarrollar un hobby, practicar un deporte, establecer relaciones fuertes, tocar un instrumento, estar tranquil@…

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Cuando dejé de vivir de viaje tuve tiempo para descubrir un viaje aún más interesante: el conocimiento de mi cuerpo.

3. No implica necesariamente crecer o aprender

«El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando» (Unamuno)

Me encanta esta frase de Miguel de Unamuno, pero lamentablemente en esta era no aplica, quizás antiguamente si.

He visto los mismos guetos turísticos en Europa, Asia y Sudamérica con los mismo hostales, los mismos viajeros “iluminados”, la misma cerveza Heineken y la música de Bob Marley.

Si siempre viajas en primeras clases, en aeropuertos, en buses para turistas, en hoteles para turistas ¿Qué aprendes?

Si no dejas el tiempo necesario para madurar y meditar la información que te llega de aquello que ves ¿Cómo vas a crecer?

He visto barrios destruidos por el turismo de masas, por el turismo del “check” que cambian comercios por tiendas de souvenir y vida de barrio por calles atestadas.

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David compartiendo un te y charla. en Kirguistán.

4. Falta de comunidad

Si andas viviendo de viaje habrás sentido alguna vez la sensación de no pertenecer a ningún lugar, de llegar conocer personas y a los días despedirte para no volverlos a ver.

Algunos viajeros “mochileros-jipis” se les llena la boca hablando de comunidad, pero muchos de ellos son individuos solitarios que andan su camino.

Estuve 14 meses de viaje y sentí una profunda necesidad de volver.

Volver para ver a mi gente, mi comunidad, dejar de hablar siempre de las mismas conversaciones cada vez que conocía a alguien.

Anhelaba vivir en verdadera comunidad para tratar temas más profundos, para apoyarnos, para crecer juntos.

Muchas veces subestimamos aquello que tenemos y no hay nada más bonito que vivir en comunidad: tu familia, amigos, compañeros de trabajo, la gente de tu barrio.

He encontrado la felicidad aportando a la vida de los que me rodean y dejando que ellos aporten valor a la mía y estando siempre dispuesta a conocer gente nueva.

No sabes lo feliz que me hace poder ver crecer a mis sobrinos, al hijo de mi mejor amiga y verla crecer a ella también como persona.

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Disfrutando de la construcción de mi furgoneta con los sobrinos.

También pasa una cosa curiosa con esta industria del viaje tan poderosa y lucrativa y es que te hacen creeer que solo hay gente interesante a 10.000 km de tu casa.  Te lo plantean como un hecho, es asi, la gente de tu barrio, ciudad, pais no están a la altura.

Y es entonces cuando empiezas a AUTOLIMITARTE.

Ya que te dejas llevar por las apariencias de cualquier viajero que pasa por tu ciudad y lo sobrevaloras no por la valía personal que esa persona tenga o te demuestre sino porque en tu cabeza lo estás prejuzgando positivamente.

Oye y eso no estaría mal del todo si por otro lado no infravaloraras a todas las personas que te cruzas a diario por tus calles y que tienen una vida que merece la pena ser escuchada, que te pueden aportar y enseñar tanto o más que ese viajero que entra y sale de manera fugaz en tu vida.

Y si te hablo de esto es porque lo he vivido. Yo me lo creí y de repente me sentía axfisiada en mi ciudad. A la vuelta de un viaje de 14 meses por latinoamerica vine con otra punto de vista, empecé a mirar con ojos diferentes a la gente de mi ciudad, me relacionaba más y comencé a valorar el gran valor humano que poseemos en Andalucía y España.

De repente comencé a descubrir rincones nuevos de la ciudad, a charlar con más personas, a crear proyectos juntos, a hacer comunidad y caí en la cuenta de que no era la ciudad la que se me había quedado chica sino mi cabeza y mi perspectiva.

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Miriam es una de las personas más interesantes que he conocido en los últimos 10 años. No conozco un corazón más puro que el de ella.

Vive a dos calles de mi casa, menos de 100 mts. Es fotógrafa y amante de lo hermosamente cotidiano.

5. Falta de rutina

¿Quién no ha llegado después de un viaje y ha dicho “Ahhhhhhh… seguido de mi ducha/cama/cafetera/sofá…”.?

Ya sabes que a pesar de no llevar una vida rutinaria me encanta la rutina porque me hace conseguir mis objetivos, vivir de acuerdo con mis valores y aportar valor a mi comunidad.

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El ejercicio por la mañana y al aire libre es una parte fundametal de mi rutina.

6. Imposibilidad de desarrollar proyectos a largo plazo

 

Si sumas todos los puntos anteriores llegarás a la conclusión que es muy difícil de viaje emprender nuevos proyectos o por lo menos para mí.

Tener una casa, un espacio propio donde las cosas no tienen que ser sacadas y guardadas en una mochila cada X días es clave para mi desarrollo personal.

La rutina y estabilidad te permite centrar todos sus esfuerzos en crear proyectos en vez de buscar lugares de comer, dormir, ir en un autobús 10 horas ? (por cierto, mi récord está en 26 horas).

Desde que dejé de obsesionarme con los viajes y vi las bondades de una vida estática he aprendido a surfear, a patinar, alimentarme mejor, he mejorado mi cuerpo y mis dolores crónicos, he montado un negocio, hemos hecho una casa en una furgoneta y ha llegado Bsaja a a nuestras vidas.

Con este post no te quiero decir que no viajes o que viajar solo tiene cosas negativas, al revés, tiene muchísimas cosas positivas, he aprendido mucho, he conocido a mucha gente que marcaron mi vida y gracias a los viajes soy la persona que soy hoy en día.

Lo único que te quiero trasmitir que no es el camino verdadero,  ni el mejor ni tan siquiera el más satisfactorio.

No por vivir de viaje vas a ser más feliz.

Solo quiero que no te dejes engañar por la industria turística que te hace sentirte un infeliz por no viajar cuando en el fondo eres muy afortunad@ por todo lo que te rodea en tu día a día.

Me gustaría que no sobrevaloraras los viajes ni lo idealizaras, ni tampoco a la gente que realiza grandes aventuras, simplemente son personas normales que están andando un camino igual de fascinante y lleno de retos como el tuyo.

La solución a todo no está en ¡Dejarlo todo y salir a viajar!

¿Esto implica que ya no va a viajar más? NO. Seguiré viajando, pero con un propósito.

Viajaré para crecer, no por viajar, no por coleccionar fotografías y menos por aparentar.

No quiero vivir de viaje.

 

Aún así no he parado de viajar pero a otro ritmo, más despacio, dejando espacio para el contacto con la población local, dejando tiempo para que las cosas pasen.

Viajo aportando valor con el Proyecto Fotográfico Solidario Recordis.

¿Aun no sabes de que va este proyecto?

Te invito a leer este post:

** Nacimiento del Proyecto Solidario Recordis **

Cada domingo comparto lo que aprendo con mi lista de correo.

Solo por el placer de comunicarnos. Sin regalitos ni estrategias cutres de marketing.

Añade tu comentario porque me encanta escucharte. 

  • ¿Alguna vez has tenido las ganas de dejarlo todo y viajar pensando que viajando todo es mejor?
  • ¿Te has sentido infravalorad@ por llevar una vida estática?
  • ¿Has sentido que desperdicias tu vida por no viajar?

¡No seas tímida y exprésate con libertad!

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